Ese larguísimo viaje (II): Y mientras tanto en Ítaca

Después de conocer todo lo que anduvo haciendo nuestro famoso zombi Odiseo (no en vano, volvió del mundo de los muertos, por lo que se le puede considerar zombi de pleno derecho), deberíamos saber qué hacían su esposa, Penélope, y su hijo, Telémaco.

  • Pensé que lo esperaron pacientemente sentaditos en un rincón.

Pues pensaste mal, ¡cómo iban a estar sentados veinte añazos! Las cosas no podían estar más movidas por Ítaca. Resulta que todos los reyes de los pueblos vecinos creían que Odiseo había muerto y querían casarse con su mujer y quedarse con su reino.

  • Oh. Qué rufianes malandrines.

Pues sí, totalmente malandrines. Como Penélope no quería sucumbir a ellos, les dijo que se casaría con alguno cuando las ranas criasen pelo cuando terminase de tejer el manto fúnebre de su suegro. Pero Penélope tenía un plan: por la noche destejía lo que había hecho por la mañana… ¡Así no acabaría nunca! Los pretendientes empezaron a sospechar que sí que era tardona esta Penélope, hasta que una noche la pillaron in flagranti y la obligaron a terminar.

Mientras que Penélope terminaba el manto y no, se dedicaban a comerse/beberse/fornicarse todas las propiedades de Odiseo.

  • ¿Y Telémaco lo permitía? Porque yo les pediría amablemente que desalojaran mi hogar si no quieren que, amablemente, les parta la cabeza.

Lo permitía, porque los griegos eran súper hospitalarios y reventar cabezas a invitados estaba mal visto. Pero Atenea, cuando los dioses ya habían decidido decirle a Calipso que soltase de una vez a Odiseo, fue a echarle una mano a Telémaco. Se disfrazó de rey de los tafios, fue a Ítaca y le dijo a Telémaco que echase a los pretendientes (lo que, por supuesto, a los pretendientes les dio igual y allí siguieron) y que se fuese a preguntar a los reinos vecinos si alguien había visto a Odiseo.

  • Ya podría habérselo dicho ella… ¿y a dónde fue?

Fue a Pilos, donde reinaba Néstor, un anciano sabio que había combatido en la Guerra de Troya. Néstor le da información de otros héroes, como Agamenón (que había muerto al llegar a su casa, porque su mujer lo había asesinado… pero eso es otra historia), pero de Odiseo, concretamente, pues ni idea. Así que lo manda a ver a Menelao, en Esparta, que él seguro seguro que lo sabe.

  • Qué viaje tan tonto. ¿Menelao le dijo algo de utilidad?

Pues sí. Cuando llegó, fue recibido Telémaco por Menelao y Helena (la causante de la Guerra de Troya), que le contaron  la caída de Troya (la historia del caballo) y el encuentro de Menelao con el adivino Proteo, que le había dicho que Odiseo estaba con Calipso.

  • Por fin se entera de dónde está su padre, seguro que ahora echa a los pretendientes…

Pues en realidad no. Más contento que unas pascuas, Telémaco vuelve a Ítaca, sabiendo que su padre seguía vivo y que volvería a Ítaca. Pero mientras tanto, los pretendientes habían preparado una emboscada para cuando Telémaco volviese.

  • Vaya por Zeus, esta familia no gana para desgracias.

La verdad es que todos tuvieron vidas muy interesantes. Y eso fue lo que pasó mientras tanto en Ítaca…

SI QUIERES SABER QUÉ PASÓ CUANDO, AL FIN, SE REENCONTRARON ODISEO Y TELÉMACO Y CUÁNTAS TORTAS RECIBIERON LOS PRETENDIENTES, NO TE PIERDAS “ESE LARGUÍSIMO VIAJE (III): EA EA EA, ODISEO SE CABREA

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