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Ese larguísimo viaje (III): Ea ea ea, Odiseo se cabrea

Después de desviarse un poquito del camino y causar por ello un poco de incertidumbre en su reino, Odiseo ha vuelto a Ítaca y quiere reclamar lo que es suyo.

  • Oh Sorpresa. No puedo esperar para saber cómo reventó a los pretendientes y cómo fue el reencuentro con su fiel Penélope.

Todo a su tiempo, primero recapitularemos: Odiseo había llegado, después de ser liberado por Calipso, a la tierra de los feacios, quienes, tras averiguar quién era realmente (y escuchar pacientemente sus batallitas), le dieron un barco para que llegara de una puñetera vez a su tierra.

  • Lo recuerdo bien, ¿y qué pasó cuando llegó?

Nada más llegar, quiere averiguar qué había ocurrido en su ausencia, para lo que se disfraza (bueno, Atenea lo disfraza) de mendigo y se va a indagar. En estas que se encuentra con Eumeo.

  • Qué nombre tan horroroso, ¿quién era y por qué eso es importante?

Eumeo era su porquerizo, es decir, el sirviente encargado de cuidar a los cerdos que se comían en el palacio. Resulta que Eumeo era uno de los pocos sirvientes que permanecía fiel a Odiseo y éste decide ponerlo a prueba: se hace pasar por un mendigo y le cuenta una milonga innecesariamente larga historia ficticia sobre su identidad. Aún así, Eumeo, que era muy majete, lo acoge hospitalariamente y le da de comer. Una vez que Eumeo se ha creído lo que le ha contado Odiseo, él le dice: “que era bromi, que soy Odiseo”. Increíblemente, Eumeo no se molesta ni nada por haber aguantado la milonga innecesariamente larga mentirijilla de Odiseo y se regocija y alborota.

  • Ya podría haberle dicho directamente quién era, pero bueno… ESPERO QUE PREPAREN UNA BIEN GORDA CONTRA LOS PRETENDIENTES Enfadado

Pues sí, a ello se ponen, a tramar. Mientras tanto, estaba Telémaco ya volviendo de su viaje y durante la noche Eumeo le relata a Odiseo su vida y milagros (un poco para hacer tiempo, un poco para vengarse de la historia que le había hecho tragar Odiseo). Cuando Telémaco vuelve, gracias a la ayuda de Atenea, elude la trampa que le habían tendido los pretendientes y se va a refugiarse a casa de Eumeo, que le dice que aquel señor con quien está es un mendigo.

El fiel porquerizo, entonces, va a avisar a Penélope de que Telémaco ha vuelto y mientras tanto, Odiseo le dice a Telémaco esa famosa frase de: Luke Telémaco, yo soy tu padre. Una vez reconocido, traman y traman contra los pretendientes.

  • ¡SUFICIENTE TRAMA QUE TE TRAMA! ¡¡QUIERO ACCIÓN!!

Después de tanto plan, Odiseo decide mendigar entre los pretendientes para ver de qué calaña son. Sólo su perro lo reconoce y, como ya era viejo, allí mismo muere Llorón. Los pretendientes, como eran despreciables sabandijas mala gente, humillan a Odiseo y lo golpean.

En esto que llega Iro, uno que era mendigo de verdad, y se pone a reírse de Odiseo. Él, que no tenía el humor para tonterías, lo reta a una pelea. Los pretendientes, muy dados a bromear, dicen que quien gane se sentará a comer con ellos. Odiseo se quita su manto de mendigo y muestra unos músculos que ya quisiera Superman, y en dos mecos con pocos movimientos vence al otro mendigo.

  • Ea, ea, ea, Odiseo se cabrea. ¡¡Ahora a por los pretendientes!!

Qué belicoso estás hoy, querido resucitador, pero ten paciencia, que Odiseo reventará a los pretendientes a su debido tiempo. Antes de eso, Odiseo habla con Penélope (fingiendo ser un mendigo y contándole otra milonga innecesariamente larga alguna mentirijilla). Penélope, que ve las pintas que lleva Odiseo y siendo ella muy pulcra, le dice a Euriclea, su esclava y nodriza de Odiseo, que lo bañe. Ella, al bañarlo, ve una cicatriz que tenía Odiseo y lo reconoce, pero no dice nada para no fastidiar sus planes de venganza.

Por una señal de Zeus y las profecías de un amigo de Telémaco, ya se va viendo que los pretendientes van a cascar ser vencidos. Algunos huyen, pero la mayoría se toman estos augurios como una broma y siguen robando comida.

  • Agh, no puedo con esos malandrines gaznápiros.

Nadie puede, son muy malandrines y muy gaznápiros. Pero Penélope tenía que tomar una decisión y casarse con uno de ellos, así que decide hacer un concurso: se casará con quien consiga montar el arco de Odiseo (cosa que sólo podía hacer él, porque ya hemos dicho que tenía MUSCULAZOS) y hacer pasar una flecha por los ojos (agujero en el mango) de doce hachas alineadas. Odiseo, disfrazado de mendigo, participa en el concurso, vence a todos los pretendientes y así es revelada su identidad.

  • Uhhhhh, pelea, pelea.

Ahora sí, Odiseo, ayudado por Euriclea, Eumeo y Telémaco, se pone a matar pretendientes como si no hubiese un mañana (y para los pretendientes así fue) hasta que se quedan solos. Finalmente, los sirvientes que permanecían fieles a Odiseo, lo abrazan y todos se regocijan (sin reprocharle que luego van a tener que limpiar el estropicio, porque eran muy majos).

  • ¿Y Penélope? ¿También se regocija?

Euriclea lleva a Odiseo junto a Penélope. Él le dice quién es, pero como ella cree que Odiseo está muertísimo, no se lo cree. Así que él le describe su lecho, que él mismo había tallado y ella no tiene más remedio que creerlo. Ambos se regocijan y abrazan y CENSURA. Odiseo va entonces a casa de su padre, que estaba trabajando en la huerta, le enseña su cicatriz y le cuenta recuerdos de su niñez para que lo reconozca y regocíjanse.

Mientras, las familias de los pretendientes, algo molestas por su matanza, piden venganza. Cuando Odiseo, su padre y su hijo, aceptan el reto y el padre de Odiseo mata al padre del jefe de los pretendientes, Atenea detiene la lucha. Los itaquinos/itacenses/itaqueños/o como demonios sea el gentilicio llegan a un pacto y viven felices y comen perdices o lo que pillen.

  • BIEEEEEEEEN. SIN DUDA, UNA HISTORIA APASIONANTE. ¡AHORA VOY A TENER QUE LEERME LA ODISEA.

Y a ello te animamos, resucitador de lenguas, si te ha gustado la historia, te animamos a que leas la Odisea, en una buena traducción, en una de sus múltiples adaptaciones o, si eres osado y dominas la lengua griega, en el original griego.

Aquí termina nuestra trilogía sobre ESE LARGUÍSIMO VIAJE Sabelotodo.

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Ese larguísimo viaje (II): Y mientras tanto en Ítaca

Después de conocer todo lo que anduvo haciendo nuestro famoso zombi Odiseo (no en vano, volvió del mundo de los muertos, por lo que se le puede considerar zombi de pleno derecho), deberíamos saber qué hacían su esposa, Penélope, y su hijo, Telémaco.

  • Pensé que lo esperaron pacientemente sentaditos en un rincón.

Pues pensaste mal, ¡cómo iban a estar sentados veinte añazos! Las cosas no podían estar más movidas por Ítaca. Resulta que todos los reyes de los pueblos vecinos creían que Odiseo había muerto y querían casarse con su mujer y quedarse con su reino.

  • Oh. Qué rufianes malandrines.

Pues sí, totalmente malandrines. Como Penélope no quería sucumbir a ellos, les dijo que se casaría con alguno cuando las ranas criasen pelo cuando terminase de tejer el manto fúnebre de su suegro. Pero Penélope tenía un plan: por la noche destejía lo que había hecho por la mañana… ¡Así no acabaría nunca! Los pretendientes empezaron a sospechar que sí que era tardona esta Penélope, hasta que una noche la pillaron in flagranti y la obligaron a terminar.

Mientras que Penélope terminaba el manto y no, se dedicaban a comerse/beberse/fornicarse todas las propiedades de Odiseo.

  • ¿Y Telémaco lo permitía? Porque yo les pediría amablemente que desalojaran mi hogar si no quieren que, amablemente, les parta la cabeza.

Lo permitía, porque los griegos eran súper hospitalarios y reventar cabezas a invitados estaba mal visto. Pero Atenea, cuando los dioses ya habían decidido decirle a Calipso que soltase de una vez a Odiseo, fue a echarle una mano a Telémaco. Se disfrazó de rey de los tafios, fue a Ítaca y le dijo a Telémaco que echase a los pretendientes (lo que, por supuesto, a los pretendientes les dio igual y allí siguieron) y que se fuese a preguntar a los reinos vecinos si alguien había visto a Odiseo.

  • Ya podría habérselo dicho ella… ¿y a dónde fue?

Fue a Pilos, donde reinaba Néstor, un anciano sabio que había combatido en la Guerra de Troya. Néstor le da información de otros héroes, como Agamenón (que había muerto al llegar a su casa, porque su mujer lo había asesinado… pero eso es otra historia), pero de Odiseo, concretamente, pues ni idea. Así que lo manda a ver a Menelao, en Esparta, que él seguro seguro que lo sabe.

  • Qué viaje tan tonto. ¿Menelao le dijo algo de utilidad?

Pues sí. Cuando llegó, fue recibido Telémaco por Menelao y Helena (la causante de la Guerra de Troya), que le contaron  la caída de Troya (la historia del caballo) y el encuentro de Menelao con el adivino Proteo, que le había dicho que Odiseo estaba con Calipso.

  • Por fin se entera de dónde está su padre, seguro que ahora echa a los pretendientes…

Pues en realidad no. Más contento que unas pascuas, Telémaco vuelve a Ítaca, sabiendo que su padre seguía vivo y que volvería a Ítaca. Pero mientras tanto, los pretendientes habían preparado una emboscada para cuando Telémaco volviese.

  • Vaya por Zeus, esta familia no gana para desgracias.

La verdad es que todos tuvieron vidas muy interesantes. Y eso fue lo que pasó mientras tanto en Ítaca…

SI QUIERES SABER QUÉ PASÓ CUANDO, AL FIN, SE REENCONTRARON ODISEO Y TELÉMACO Y CUÁNTAS TORTAS RECIBIERON LOS PRETENDIENTES, NO TE PIERDAS “ESE LARGUÍSIMO VIAJE (III): EA EA EA, ODISEO SE CABREA

Ese larguísimo viaje (I): Odiseo da un rodeo

El famoso héroe Odiseo (Ulises pa’ los coleguis) lleva diez años dando vueltas. Salió de Troya, después de lo del caballo de madera, rumbo a su casa, Ítaca, donde lo esperaban su esposa Penélope y su churumbel, Telémaco, y desde entonces no ha parado de dar vueltas.

  • ¿Diez años dando vueltas? Pues sí que le han tenido que pasar cosas…

La verdad es que sí, unas cuantas. Al principio salió, con sus compañeros itacens… itaquin… itaceñ… de Ítaca, y llegaron al país de los cicones. Se vinieron un poco arriba los compañeros de Odiseo y se pusieron a saquear un pelín aquellas tierras (entre otras cosas, se llevaron vino, que se decía que el de aquellas tierras era el mejor). Los cicones son un pueblo quisquilloso y aquello no les hizo demasiada gracia, así que mataron a unos pocos de aquellos itacenses que les estaban robando.

  • Un poco se lo habían buscado… ¿Qué pasó entonces?

Salieron de allí como alma que lleva Eolo (el dios del viento). Después llegaron a la tierra de los lotófagos. Los lotófagos eran un pueblo que comía loto. El loto tenía unas propiedades muy peculiares: te hacía olvidar todo lo que estabas preparando hacer y te dejaba un pelín desubicado. Los lotófagos le ofrecieron a algunos de los itaquinos un poquito de su planta mágica y ellos se olvidan de que iban a Ítaca. Tanto es así, que Odiseo tuvo que cogerlos a la fuerza y atarlos de vuelta al barco para poder salir de allí.

  • Ya me decía mi madre que no aceptase plantas alucinógenas de desconocidos.

Las madres son sabias. Seguro que también te advirtieron de que no debías tratar con los cíclopes.

  • ¿Cíclopes? ¿Quiénes son esos? ¿Son majos?

Pues no, no son muy majos. Son unos gigantes que tienen un sólo ojo bien grandote en tó el centro de la cara. Eso, por supuesto, les causa problemas a la hora de percibir la profundidad y se llevan muchos golpes innecesarios. A los cíclopes no les gusta llevarse golpes, así que esta circunstancia les agria un poquitito el carácter y además los vuelve un poco tontos tanto coscorrón.

Cuando llegaron a la tierra de los cíclopes, no tuvieron los itaceños mejor idea que entrar en la cueva de Polifemo (hijo de Poseidón, dios del mar) y comerse todo su queso (porque era pastor y hacía queso). Cuando Polifemo volvió con sus ovejitas y vio el percal, cerró la entrada con una piedra gordota y empezó a comerse a los intrusos. Odiseo tuvo la idea de calmar al cíclope, charlarle y emborracharlo un poquito con el vino que le habían robado a los cicones de antes. Entre otras cosas le dijo que se llamaba Nadie (porque no le gustaba revelar su identidad, era de los que no se pone su nombre en feisbus –si hubiese tenido feisbus-).

Una vez que el cíclope estuvo durmiendo la mona, cogieron un palo grande que había por allí, le sacaron punta y se lo clavaron al cíclope en el ojo. Polifemo se enfadó un poco y abrió la entrada para salir con sus ovejitas a pedir ayuda a sus hermanos cíclopes que rondaban cerca. Odiseo y sus compañeros se escondieron agarrados a la tripa de las ovejas para que Polifemo no los notase y así salir de la cueva. Una vez fuera, Polifemo se puso a gritar: “Nadie me ha dejado ciego”. Sus hermanos pensaron que era un poco tonto.

  • Qué ingenioso Odiseo y qué historia tan divertida. ¿Qué pasó después?

Que Poseidón averiguó que le habían hecho pupa a su hijo y dijo: “Pues ahora a Ítaca no llegáis, como que me llamo Poseidón”. Así pues, sufrieron tempestades que los mandaron a tomar viento alejaron de su destino. Llegaron entonces a la isla de Eolo (¿veis como los habían mandado a tomar viento? Je, je, je), que era muy simpático e intentó ayudarlos. Le dio a Odiseo un odre (como un saco impermeable) donde había guardado todos los vientos que podían desviarlos de su rumbo.

Pero resulta que los compañeros de Odiseo, que ya hemos visto que no es que fuesen muy listos, pensaron que dentro había joyas. Así que cuando Odiseo se durmió, estando ya a puntito de llegar a Ítaca, abrieron el odre y salieron todos los vientos, que volvieron a mandarlos a tomar por idem.

  • Ay, que ver, qué inútiles los compañeros de Odiseo… ¿a dónde llegaron entonces?

Pues llegaron al país de los lestrigones. Los lestrigones eran unos gigantes muy majos que sólo tenían un defecto: les gustaba comerse a personas. Estos lestrigones se comieron a otros pocos de los itacanos y los que quedaban salieron de allí corriendo.

  • Yo también habría huido, porque no me gusta que me coman. ¿Les pasó algo interesante después?

Muy interesante. Llegaron a la isla de Circe, una bruja que los recibió muy amablemente y les enseñó su zoo. Circe tenía una costumbre muy divertida, convertir en animalitos a todos sus visitantes, y eso hizo con los compañeros de Odiseo. Entonces, Odiseo le dijo que eso no estaba bien y le puso ojitos para que los convirtiese en personas y le enseñara algún truco para llegar a Ítaca de una maldita vez. Circe, que había visto que Odiseo era guapo a rabiar, fue convencida y le devolvió a sus compis y le dijo que tendría que pasar a ver a Tiresias.

Tiresias era un adivino muy bueno, que le iba a decir a Odiseo el rumbo que tenía que tomar para llegar a su casa. Lo que pasa es que estaba un poco muerto. Así que, Odiseo, para verlo, tendría que viajar al mundo de los muertos.

  •   Jo, pues anda que no le va a costar conseguir la información. Sería más fácil que llevara un mapa o algo.

Pues sí, pero entonces no había mapas ni ná. Por lo tanto, Odiseo fue al Hades (mundo de los muertos), donde se encontró con un montón de gente que él no sabía que andaban por allí: su madre, Aquiles (que le dijo que prefería ser el último mono vivo que el más ilustre muerto) y otros personajes varios. Finalmente Tiresias le dijo que iba a llegar a Ítaca, pero que iba a tardar un poco bastante mucho.

  • ¿Emprendió el camino de vuelta entonces?

Sí, lo hizo. Pero por el camino se encontró con las sirenas (que tenían el cuerpo de pájaro, NO DE PEZ, y la cabeza de mujer), seres que cantaban muy bien pero hacían que los barcos se estrellaran. Odiseo era curioso y quería escuchar esas voces, pero tampoco le apetecía mucho estrellarse. Se le ocurrió entonces a Odiseo una ingeniosa solución: taparle los oídos con cera a sus compañeros para que no estrellasen el barco y atarse él al mástil para poder oír a las sirenas tranquilamente.

Así lo hicieron y salieron bien parados de su encuentro con tan siniestros seres.

  • ¿Y llegaron ya a Ítaca o tuvieron más dificultades?

Por supuesto que tuvieron más dificultades. Pasaron por un estrecho lugar donde habitaban dos monstruos: Escila y Caribdis. La primera era un bicho mu feo mu feo con seis cabezas que se comía a seis de los navegantes de cada barco que pasaba por allí. La segunda era un remolino que se tragaba todo el barco. Odiseo decidió sacrificar a seis de sus compañeros itaqueñenses (que en realidad eran bastante inútiles y no les tenía mucho aprecio) antes que ser tragados por Caribdis, y así salieron de allí.

  • Buena elección, aunque yo preferiría no ser uno de los seis que se comió Escila. ¿A dónde llegaron?

Pues llegaron a la isla de Helios (dios del sol), que tenía muchas vacas. Les advirtió de que esas vacas eran sagradas y suyas, que no se las comiesen. Pero cuando Odiseo dormía, los compañeros, que tenían ganas de encolerizar a alguien, se comieron unas pocas de vacas. Así que cuando salieron de allí en barco, la ira divina hizo que el barco se hundiese y muriesen todos, menos Odiseo.

  • Se lo llevaban buscando desde el principio. ¿Y qué fue del ingenioso aunque no muy diestro en la orientación Odiseo?

Odiseo llegó a la isla de Calipso, una ninfa muy guapa que lo acogió (y lo que surja) durante siete años. Tanto que los dioses tuvieron que intervenir para decirle a Calipso que cómo iba viendo lo de dejarlo que volviese a casa.

Así Odiseo llegó al país de los feacios, donde fue amablemente recibido y le dieron embarcaciones para que pudiese, ahora sí, llegar a Ítaca.

  • Oh, cielos. Qué viaje tan movido. Pero… esta historia la he visto yo en alguna parte…

Pues sí, es una historia muy famosa, que ha dado lugar a numerosísimas interpretaciones: desde el Ulises de James Joyce, a capítulos de Los Simpsons, a cómics, a poemas como Ítaca de Kavafis a esta canción de Javier Krahe (Como Ulises) con la que nos despedimos… ¡por ahora!

https://www.youtube.com/watch?v=z9UF1iOSMag

ESTATE ATENTO A LAS SIGUIENTES ENTRADAS RELACIONADAS: “ESE LARGUÍSIMO VIAJE (II): Y MIENTRAS TANTO EN ÍTACA” Y “ESE LARGUÍSIMO VIAJE (III): EA EA EA, ODISEO SE CABREA

SI QUIERES SABER POR DÓNDE FUE ODISEO, MIRA ESTE MAPA TAN CHUPIPIRULI.

Esa lejana Troya

Seguro que todos hemos escuchado alguna vez la expresión caballo de Troya (cuando “te la meten doblada” sin que te des cuenta).

  • Pero ¿dónde está Troya? ¿Qué pasó allí? ¿Qué era ese caballo?

Troya es una ciudad que está en Asia Menor, existió de verdad, pero sobre todo es conocida por la Ilíada (obra épica que narra NO la guerra de Troya, sino solamente un periodo de tiempo del último año de los 10 que duró). Pero la Ilíada es una obra literaria, así que ahí los dioses y la fantasía juegan un papel importante. De hecho la guerra empezó porque a Paris (príncipe de Troya) la diosa del amor, Afrodita, le había prometido el amor de Helena (que estaba casada con Menelao) y cuando se la llevó, pues Menelao se enfadó y venga a la guerra.

El famoso caballo no aparece en la Ilíada, pero te lo cuentan de pasada (a modo de flashback) en la Odisea: a Odiseo (Ulises para los romanos, que siempre están cambiándole el nombre a las cosas) se le ocurrió una ideaza (gracias a que Atenea, diosa de la sabiduría y la estrategia guerrera, se lo chivó un poquito) para terminar con la guerra, que ya duraba 10 años y que parecía que no se iba a acabar nunca; esta ideaza era esconderse en un caballo de madera enorme y regalarle el caballo como símbolo de rendición a los enemigos; cuando todos estaban dormidos, borrachos y celebrando que por fin se había terminado la guerra… ¡¡Salieron todos del caballo y los liquidaron!! ¡¡Y ganaron!!

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(fuente de la imagen: http://www.diariocalchaqui.com/img/2013/09/CABALLO-DE-TROYA-650×400.jpg)

  • Qué tontos los troyanos y ¡qué listo Odiseo! Pero, ¿sólo es una obra literaria? ¿U ocurrió de verdad?

Evidentemente, no había dioses chivando la solución a la guerra (que ya puestos, podrían haberla chivado antes, no en el último año) ni prometiendo a las mujeres de otros. Fue una guerra mucho más prosaica y actual: Troya está situada justo a la entrada del estrecho de los Dardanelos, así que todos los barcos que pasaban por allí para comerciar con los que vivían en torno al mar Negro, impuesto. Y claro, pues la gente se cansaba y guerra.

mapa-troya

(fuente de la imagen: https://proyectotelemaco.files.wordpress.com/2009/12/mapa-troya.gif)

  • ¿Y cómo sabemos todo esto?

Pues hubo un señor obsesionado con la guerra de Troya, llamado Schliemann, que tenía un montón de dinero y se dedicó a la arqueología (sin tener mucha idea de arqueología, pero examinando al detalle los poemas homéricos). Fue un poco bruto, pero le salió bien y encontró la ciudad de Troya que aparece en Ilíada y Odisea. A partir de ahí, se ha investigado mucho (y mejor) y se ha llegado a la conclusión que antes he dicho.

Schliemann

(fuente de la imagen: http://www.erroreshistoricos.com/images/stories/articulos/Schliemann.jpg)

Pero que nadie se vuelva loco y se ponga a excavar, que eso ya no se puede hacer a lo bestia. Schliemann lo hizo porque era muy rico, era el siglo XIX y lo de la conservación del patrimonio, bueno, ahí estaba. De hecho, las joyas que encontró se las puso a su mujer, Sophia Engastromenos*, y le hizo fotos.

Sophia_schliemann_treasure

(fuente de la imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/5/52/Sophia_schliemann_treasure.jpg)

*Dato curioso: Schliemann estaba casado con otra mujer, pero era tal su obsesión por los poemas homéricos y Grecia que se divorció para casarse con Sophia, una joven griega que entonces tenía sólo 17 años.
  • Oh, qué interesante Troya. Ahora me apetece leerme los poemas homéricos. Sabelotodo

ACTIVIDAD PARA VALIENTES QUE SE CREAN QUE YA LO SABEN TODO SOBRE ESA LEJANA TROYA

INTERESANTE PRESENTACIÓN QUE RESUME LOS HECHOS IMPORTANTES DE LA GUERRA DE TROYA